Así es como me suele llegar la inspiración para escribir cosas interesantes: a destiempo.
Mi cabeza bulle de ideas como el agua que hierve en la olla a la espera de que le echen la pasta fresca que será el plato principal de la comida, cena e incluso llegado el caso (extremo) desayuno.
Hay ideas para escribir 20 buenos posts.
Hay motivación para escribir.
Pero el puente levadizo (inspiración) que une la gasolina (ideas) y el motor (ganas de escribir) está tal que así:

Levantado.
Así que no me queda, por el momento, más que esperar a que baje.
Porque escribir a la fuerza es como…
…
…
…
… joder, he estado pensando en algo que haga sin ganas y, aparte de lo evidente (tipo levantarte un lunes por la mañana para ir a trabajar no se me ocurre nada “original”).
Así que esperaré a que los hados, infulas y musas me inspiren con su divino toque para poder deleitarme escribiendo unas lineas.
Porque esa es otra: el que más disfruta haciendo esto soy yo.
Que luego se dé la circunstancia de que os pueda gustar mucho, poco o nada lo que escribo, pues vale, pero el que se lo pasa teta con esto soy yo.
Más que un cerdo en un barrizal
