Sí… eso es lo que 5 valientes hicimos el pasado viernes 28 de abril.
Desde San Vicente a Gandía pasando por Alcoy… ¡casi na!
La gente a la que se lo he comentado me ha mirado con cara de decir “Tu estás tarumba” a pesar de queme dijeran otra cosa pero qué quereis que os diga… vale la pena.
Vale la pena por muchas cosas pero los lugares por lo que pasamos Panis, Rapa, Edu Padre, Jesus Mazin y yo con ya una excusa suficiente como para hacer lo que hicimos.
Pero es que además fueron unas casi siete horas de pedalear sin desperdicio alguno no solo por la ruta en sí que se hizo dura en algunos momento sino tambien por la compañia.
Salimos aproximadamente a eso de las 7:30 despues de tomarnos un cafetín y el tramo que se hizo más pesado fue el que nos llevó hasta Xixona por carretera. Mucho tráfico y demasiados conductores que no llevan cuidado con los ciclistas y es que no me extraña nada en absoluto que hayan tantos accidentes de ciclistas en carretera porque en más de una ocasión pasó más de un cabrito a escaso medio metro de nosotros. En fin sin comentarios.
Ya una vez llegados a Xixona la cosa se hizo más llevadera en cuanto a lo del tráfico porque este disminuyo pero de ahi en adelante fue donde empezó la ascensión a las Carrasqueta.
Subida muy larga y que uno se debe tomar con tranquilidad, o al menos eso pensé yo, porque Panís y Mazin se fueron para arriba como balas (“A coger los puntos del gran premio de la montaña” pensé yo) y Edu Padre, Rapa (cómo aguanta el muy cabrón) y yo nos quedamos subiendo a nuestra marcheta.
Se trata de una subida que se hace dura por lo larga que es y que no se hace dura por el dolor de piernas sino porque llega un punto en el que ya no sabes como poner el culo encima del sillin. No tiene rampas duras pero si largas… larguísimas. Uno no se da cuenta de lo largo que este este puerto de montaña (creo que ni este ni ningún otro) cuando se sube en coche.
Eso sí, las vistas una vez llegados a la parte alta son de aupa, y es que la montañaestá exhuberantemente verde y da gusto verla en esta época del año.
Vale la pena pegarse esa paliza de subida para pasar de una zona tan seca como los alrededores de Alicante para ver que a pocos minutos tenemos unos bosques tan bestiales.
La bajada desde la parte alta de la carrasqueta hasta la Sarga fue rápida pero ya nos dio tiempo para apreciar el cambio de paisaje y de temperatura, como si hubiesemos pasado de estar en Alicante a estar en Asturias o algo así.
La Sarga es una zona que está antes de entrar al Barranco de la Batalla y que es dónde cogimos la via verde propiamente dicha.
Camino ancho y que como toda via verde no tiene una pendiente apreciable.
Fácil para caminar y para hacer en bicicleta.
Fantásticamente cuidada es de resaltar lo bien acondicionada que están los tuneles por los que discurre ya que todos ellos además de estar iluminados tiene sus correspondientes interruptores con los que conectar la iluminación que facilita su tránsito. Rapa hizo de tren y se dedicó a imitar el ruido de un tren para así poner en entreaviso a cualquier tipo de animalito (bipedo o cuadrupedo, tanto daba) de nuestra llegada porque la verdad es que ibamos ligeritos ![]()
El tramo que va desde la Sarga hasta Alcoi es increible, bonito y comodo. Altamente recomendable para ciclistas y senderistas. Yo pienso repetir, no os digo más.
De Alcoi hasta Muro la via no ha sido respetada en su totalidad lo que es una verdadera pena porque todo el trabajo realizado en el anterioro tramo en esta zona a la que me refiero se pierde en un agujero negro. No solo no está de ningún modo señailzada sino que se llega al punto en que esta via verde es atravesada de cuajo por una carretera. Ver para creer. Lo dicho, una pena.
Antes de Muro parece ser que estaban retocando la via verde ya que habían un par de máquinas moviendo tierra pero vete a saber si lo que estaban haciendo era justament lo contrario. Habrá que pasar por allí dentro de un tiempo para ver lo que estaban haciendo esas máquinas porque uno ya no se fia de nadie despues de ver el tajo de la carretera en la via verde unos metro antes.
En Muro de Alcoi la via verde retoma la tranquilidad que se les presupone a este tipo de caminos así como los paisajes perdidos a su paso por los entornos urbanos. Campos de amapolas de un rojo intenso como el carmín, bancales de almendros, cerezos cargaditos de fruta y mucha tranquilidad. Genial.
Pasamos Gaianes y de cabecita a L’Orxa.
Y de ahi al rio.
Quien haya estado en el Pirineo estoy seguro que conocera esos cañones entre montañas con altas paredes rocosas surcados por rios y que a su vez estaban llenos de naturaleza se mirase donde se mirase.
Pues en un cañon, barranco o como se quiera llamar fue por donde circulamos con nuestras bicis durante unos quince o veinte kilometros con el rio Serpis unas veces circulando a nuestros pies por nuestra derecha y otras veces a nuestra izquierda pero siempre llevando una cantidad importante de agua.
Naturaleza por todos los lados y a lo bestia. Sendero altamente recomendable para quien busque un camino por el que caminar y disfrutar de lo que nos ofrece la naturaleza.
Agua, mucha agua, y un rio con numerosas pozas en las que poder darse un baño en sus frescas y transparentes aguas… joer por momentos empiezo a parecer un folleto promocional de la Diputación de Alicante haciendo publicidad de los bellos rincones naturales de la provincia
El camino se hace muy ameno gracias al entorno pero hay una ultima subidita que lleva hasta el Circo de la Safor que hace que las piernas piquen. El Circo de la Safor es una formación geológica grandioa, pero es una pena que tenga que compartir el paisaje con una cantera de aridos… ya veis, hay que ver como cuidamos lo nuestro.
De ahi hasta Gandia una tiradito de unos 15 kilómetros con algo de viento de cara pero se hizo corto.
Nos esperaba ahi un colega de Panis, Isidro, con el que pasamos el resto de la tarde. Tio muy majo Isidro. Buena gente este chaval.
El Karter (con sus gafas blancas puestas
) fue a recogernos hasta Gandia a los cinco y de ahi a Alicante. ¡Bravo por el Karter! ¡Eso es un colega y lo demás son tonterías!
Yo (no sé si los demás también) acabé realmente cansado pero terriblemente contento de haberme metido estos 120 kilometros entre pecho y espalda porque realmente valió la pena la experiencia.
Yo la repetiría.
De hecho puedo asegurar que la repetiré.
Más pronto que tarde.
Un saludo muy especial a mis 4 acompañantes en esta ruta. ¡Sois la hostia!
Mil rutas más por llegar… mil crónicas más por escribir…
